SLASKA

Jola Slaska es artesana tejedora.

En viajes a Perú hace más de 10 años descubrió su pasión a través de mujeres de trajes coloridos, sentadas en el suelo, tejiendo en telares atados a la cintura. Desde hace 3000 años tejen de esta manera y han alcanzado una maestría sin parangón. Trabajan con la mejor lana del mundo. La lana de la alpaca, cuyo rango cromático tiene más de 20 tonalidades. Mirar a las mujeres tejiendo, concentradas en su labor con una paciencia impresionante, me llenaba de paz.

Investigando en libros antiguos sobre el telar, ahondaba en el pasado; volvía atrás en el tiempo, a una época de tejidos hechos a mano, donde pureza y maestría se unen para crear un objeto de uso cotidiano que a su vez es muchas veces considerado como arte.

Como se hacía antes, todos sus productos son fabricados a mano en telares tradicionales. Esto hace que cada pieza sea única e irrepetible, como el material del que están hechas.

El proceso de creación de sus piezas empieza por escoger las lanas e hilos. Es necesaria una inmersión en el producto en su estado inicial para encontrar la pieza que se tejerá después. El material nos habla y sugiere el producto final en el que se convertirá. A partir de aquí la inspiración y el trabajo paciente hacen el resto.

No utilizamos tintes industriales. Tanto las lanas como las sedas son de proveedores certificados y de contrastada calidad.

La principal fibra es la alpaca que, junta a la cachemira y la seda, es considerada una de las fibras más apreciadas y finas del mundo, tanto por sus atributos físicos como su capacidad térmica, su suavidad y su resistencia. Es inigualable por su rica variedad de colores naturales. De color blanco cremoso a negro brillante, con muchos grises y pardos hay al menos 22 tonos naturales diferentes.

Otra de sus fibras preferidas es la lana merina, obtenida de ovejas autóctonas y criadas de manera sostenible cuyo pelo es mucho más fino que el de una oveja normal.